"No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo." Don Francisco de Quevedo.

BARRA DE BUSQUEDA

domingo, 9 de diciembre de 2012

EL "MATAPUTOS DEL MALECÓN" Y LA HIPOCRESÍA PROGRE: Por: José Luis Milia.

El "Mataputos del Malecón"
En La Habana de Batista, los homosexuales cubanos tenían su “paseo”. Al atardecer salían a juntarse con amigos, o a ofrecerse, los que se prostituían, fuera por gusto o necesidad, a los turistas que atraídos por la sangre caliente de los cubanos y los casinos de la mafia americana poblaban en bandas las calles de la ciudad.

La revolución cambió todo. No era esta solo una revolución política sino que traía en las cabezas de sus jefes todo un proyecto de ingeniería social que, basado en la reeducación de las masas, imaginaba crear lo que hasta hoy sigue siendo [y seguirá siendo per omnia saecula seculorum] una fábula, el "hombre nuevo".

Fidel Castro, Ramiro Valdés y Ernesto "Che" Guevara de la Serna, eran dueños de [lo que ahora llamarían] una "patológica obsesión homofóbica". En ellos cabía la idea que cualquier conducta [...] sexual desviada podía ser modificada con trabajo exhaustivo, con dietas hipocalóricas, "reeducación política" y la crueldad necesaria para abatir cualquier pensamiento que no se adaptara al concepto que ellos tenían de la revolución y de sus hombres. Si la revolución no era tolerante con nadie, ¿por qué lo iba a ser con los homosexuales a los que despreciaban?

Así, el nombrado en tercer término de este “trío de la bencina” se abocó con entusiasmo y ferocidad a "reeducar" [revolucionariamente] a aquellos desviados [...]. De él fue la idea de crear las UMAP, las [...] célebres Unidades Militares de Apoyo a la Producción, donde la "reeducación" [revolucionaria] de los homosexuales alcanzó niveles de extraordinaria crueldad. El proceso era sencillo en su ferocidad: poca comida, pocas horas de sueño, trabajar sin descanso y "reeducación política". Si al cabo de un tiempo no se conseguía la "reeducación" esperada el tiro en la nuca solucionaba el problema. Si el proceso era “exitoso” salían en libertad pero eran vigilados sin descanso, si reincidían no había una nueva "reeducación", el tiro en la nuca cerraba el proceso.

Más que causar gracia, da pena ver en manifestaciones, sean del “orgullo gay” o simplemente [manifestaciones] “progres”, cientos de [...] [playeras] con la efigie del “Che” lucidas con fanfarronería por manifestantes que, o son ignorantes de quien era el hombre cuya imagen llevan o son sencillamente hipócritas. Alguna vez deberían leer un poco de historia y tener el coraje de Reinaldo Arenas Fuentes, [escritor cubano], homosexual perseguido sin piedad por Guevara, víctima de él en las UMAP, [...], [infectado con el virus del SIDA, se suicido en la Ciudad de Nueva York, dejando a la prensa y a sus amigos una sentida carta donde culpa de todos sus sufrimientos a Fidel Castro, y] que fue quien con triste ironía apodó al “Che” el “Mataputos del Malecón” por la saña que éste ponía en el trato que daba a los homosexuales cubanos.

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