"No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo." Don Francisco de Quevedo.

BARRA DE BUSQUEDA

jueves, 13 de septiembre de 2012

POESÍA: Vestirse de charro...


Vestirse de charro,
es como vestirse de caballero,
sabiendo bien que el segundo
no precisa del primero.
Que más que el traje por fuera
importa el traje por dentro,
más que la gala del traje
la gala del sentimiento. 
Por eso un buen charro
sabe que esta cubriendo
y luciendo con noble traje,
su firme nobleza de caballero. 
Vestir de charro es: vestirse dos veces de caballero.
Vestirse de charro
es como vestirse de México,
sus minas en sus espuelas,
sus cumbres en sus sombreros.
Pero no solo por fuera
es vestirse de México,
que al mineral de la patria y a la cumbre de sus cerros
en la estrella de la espuela y en la cima del sombrero,
han de juntar plata viva, lo noble del pensamiento,
lo firme de la palabra y lo claro de los hechos
No solo en el lienzo charro hay que ser charros,
hay que serlo en el lienzo de la vida,
en éste encendido lienzo,
en el que con más bravura y menos lucimiento,
hay que demostrar diariamente,
a galas y jineteos
con el ardor de la sangre, el gesto de caballero. 
Vestirse de charro
es como vestirse de México,
y todo buen charro
doblemente caballero,
sabe a cuanto se obliga
un hombre que va vestido de México.
Del poeta español Manuel Benítez Carrasco.

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