"No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo." Don Francisco de Quevedo.

BARRA DE BUSQUEDA

jueves, 15 de septiembre de 2011

LOS NIÑOS HÉROES, UNA GESTA DE PATRIOTISMO: Apuntes en el Cuaderno de Bitácora.

¡Mataron y murieron por la Patria!
Son innumerables los episodios en que el valor mexicano ha demostrado que aventaja o, cuando menos, no cede un punto a los heroísmos de los pueblos más valerosos de la historia antigua y moderna. Hay que decirlo así, sobriamente, serenamente; sin alardes patrioteros, pero con certidumbre fincada en juicios de rigurosa objetividad. Con sentido, nada más, de las realidades históricas. Las de México registran millares de ejemplos de un extraordinario rango heroico, a muchos de los cuales, dicho sea de paso, nosotros mismos, por espíritu de facción, nos hemos empeñado en desconocer.

Sin embargo, hay uno –indiscutido- en el que todos los credos políticos se han visto obligados a confluir con reverencia, sincera en la abrumadora mayoría, fingida en unos pocos increíblemente descastados. Pero aun en este último caso hay que recordar que la hipocresía es el homenaje de la mentira a los que fueron héroes de verdad. Por eso es que los enemigos de la independencia de México –impedidos de descararse como tales- se han visto forzados a sumarse al culto patriótico de los Niños Héroes, quienes, puntualmente hoy hace ciento sesenta y tres años, murieron por defender esa independencia. Lo cierto es que nadie puede pasar por alto la gloria purísima de su sacrificio. Su heroica muerte pudiéramos decir que es un dogma de nuestro civismo. No es posible rechazarlo sin separarse, de una manera automática -y sobre todo, demasiado brutal y evidente- de la comunión en el espíritu de la Patria.


Tomado de Catolicidad.
http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2010/09/los-ninos-heroes-una-pagina-de.html

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